sábado 5 de abril de 2008

TriBall: El triángulo Ballesta

A pocos metros de una de las zonas más turísticas y representativas de la capital, la calle Gran Vía, y agazapado tras una de las zonas comerciales más consolidadas del underground madrileño, la calle Fuencarral, se esconde un mundo de marginación y abandono en el que prostitutas, chulos, borrachos, traficantes y drogadictos campan a sus anchas a cualquier hora del día. La situación actual, que se viene prolongando desde hace ya muchos años, ha generado en el barrio una sensación muy grande de inseguridad. Todavía hoy, pasear por la calle Ballesta lleva a echar la mano al bolso o a acelerar el paso.

Conscientes del deterioro y la degradación de un barrio que por su ubicación estratégica ofrece enormes posibilidades, un grupo de comerciantes y empresarios decidió poner en marcha un ambicioso proyecto dirigido a transformar el barrio en un espacio comercial y cultural.

La Asociación de comerciantes TriBall (Triángulo Ballesta) pretende resucitar la zona potenciando la apertura de locales y comercios de vanguardia, en un proceso similar al que en su día sufrieron muchos barrios de Nueva York, Londres y París.

El Triángulo Ballesta (formado por Fuencarral, Gran Vía y Corredera Baja de San Pablo) está destinado a convertirse en escaparate de las últimas tendencias en moda, arte y diseño y punto de referencia para quienes buscan disfrutar de una oferta alternativa, diferente a la habitual, lejos de las marcas más comerciales.

Hoy, el barrio está inundado de locales que llevan años cerrados, muchas de sus calles son sucesiones de verjas metálicas con carteles de "se vende" o "se alquila", cadáveres acusadores de un pequeño comercio que no pudo soportar la presión del tiburón que es Carretas-Carmen-Gran Vía por un lado y Fuencarral-Chueca por otro.


La iniciativa de Triball es impulsar el alquiler de estos locales vacíos para transformarlos en nuevas tiendas, bares y restaurantes de moda. La posibilidad de ocupar estos espacios inutilizados durante años y emplearlos como plataforma de creaciones vanguardistas y originales ayudará a crear un nuevo tejido comercial y dejar atrás la mala reputación del barrio.

Sin embargo, no todos están contentos con esta iniciativa. Algunos colectivos y vecinos de la zona han manifestado su perplejidad por la aparición de este grupo empresarial que, en su opinión, "quiere comprar todo un barrio y cambiar su fisonomía con intereses ocultos y poco transparentes". Creen que Triball "va a acabar con la vida de barrio'" arrastrado por la fuerza del dinero de los grandes monopolios empresariales, que ya han comprado y transformado otros zonas cercanas, como Preciados-Callao.

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