Sago, belleza exquisita

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Escrita por el 21 de julio de 2008. En Reportajes.

Malicia+3

La primera vez que vi un broche de Sago no me lo podía creer, estaba ante una de las piezas más increíbles y especiales que había visto nunca. Fue durante mi visita a Vigo, en la tienda de Vanessa, La habitación de Lolita (Cangas). Me quedé tan impresionada con lo que vi que no pude dejar de preguntarle quién era la persona que hacía aquellas maravillas. Vanessa fue muy amable y me pasó el teléfono de Ana, la creadora, una chica gallega que casualmente vivía en Vigo.


Mi agenda en Vigo estaba apretadísima, tres días de locura recorriendo tiendas y quedando con un montón de jóvenes diseñadores a los que entrevistar… No me quedaba tiempo ni para respirar, pero no podía irme de allí sin conocer en persona a la creadora de aquellas joyas. Así que nada más salir de La habitación de Lolita la llamé y quiso el destino que la encontrara en Vigo, a punto de marcharse a vivir a Santiago. Concertamos una cita para ese mismo mediodía y me pasé por su casa-taller. Directa desde Cangas, cruzando la ría y sin comer había quedado a las cuatro con Noa (Iruneh) así que fue una visita relámpago… pero fascinante. Lo que vi en ese taller aún no lo he olvidado ni creo que lo haga.


Ana tiene 29 años y nació en Aldán, un pequeño pueblo costero de las Rías Baixas gallegas. Siempre le gustó el diseño y la costura, le viene de familia, no es vano su madre y su abuela son modistas. Pero terminado el bachillerato y a la hora de escoger camino en la vida, Ana se decidió por estudiar Derecho. Pasó cinco años en la facultad, los necesarios para darse cuenta de que aquello no era lo suyo. Decidió reordenar su vida y se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios Maestro Mateo, en Santiago de Compostela, para estudiar diseño.


Cuando acabó sus estudios se fue a vivir a Vigo para trabajar con Pili Carrera, famosa diseñadora gallega de ropa premamá e infantil. Aquí pasó dos años formándose y aprendiendo de una de las grandes de la moda española. Cuando terminó su contrato tenía muy claro que aquél era su mundo y a lo que quería dedicar su vida profesional.


Su idea era trabajar en el mundo de la moda y el diseño pero sin tener que hacer una gran inversión inicial o depender de terceros, como ocurre cuando se confecciona ropa o calzado. Por eso Ana se decidió por los complementos, un trabajo en el que podía ser independiente y empezar poco a poco. “Cuando lo dejé pensé en algo que me gustase y pudiese hacerlo todo por mí misma, sin necesidad de local ni pasta, lo más importante, no tenía dinero para plantearme algo más a lo grande”.


Desde entonces, Ana no ha dejado de trabajar ni un solo día. Adecuó una de las habitaciones de su casa como taller y allí pasa las horas creando los complementos de su firma Sago, en honor a esa ciudad que tanto ama que es Santiago de Compostela. “Trabajo en mi taller muchas horas al día, ese es el secreto, currar mucho y nunca estar satisfecha. Probar siempre cosas nuevas aunque parezcan absurdas, muchas veces las grandes ideas nacen de la mayor tontería, o por lo menos a mí me pasa”.


Ana es una mente inquieta, nunca deja de absorber e impregnarse de todo lo que recibe del mundo exterior, siempre aprendiendo cosas nuevas y aplicándolas a sus creaciones. Ella lo tiene muy claro a la hora de inspirarse…”No te quedes en la mercería, pásate por la ferretería, por la papelería, por el zapatero o la carnicería, la inspiración aparece en el sitio menos pensado”. Constantemente alerta, nunca deja de hacer funcionar el músculo de la creatividad. “Lo que hago es más fruto de mi mundo interior que de cualquier otra cosa. Son el resultado de mis experiencias, de las cosas tan dispares que me gustan”.


Empezó confeccionando regordetes y entrañables bichitos: moscas, arañas, abejas, mariquitas, gusanos… que convertía en broches. Aunque hoy han dejado de ser el centro de Sago, tuve el placer de verlos en directo y son espléndidos. A los graciosos bichitos pronto le siguieron las muñecas, que hoy ya se han convertido en el sello característico de su firma.

Sago lanza sus colecciones por temporadas, como es habitual en el mundo del diseño de moda, que es donde Ana se ha formado como artista. Desde que comenzara hace un año y medio la firma lleva tres temporadas. primavera-verano 07, otoño-invierno 07-08 y primavera-verano 08.


En principio cada colección se componía de broche, camafeo, bolso de mano, bolso grande y cartera, que desarrollaba a partir de la muñeca. Pero como lo que más funcionaban eran las muñecas esta última temporada se ha centrado en confeccionar exclusivamente broches y camafeos, mientras que los bolsos y carteras ya sólo los hace por encargo.

También trabaja por encargo para bodas y otras ocasiones especiales: tocados para novias, comuniones y damas de honor, bouquetes para los vestidos, para las cestitas que llevan las arras… Si le llevan la tela del vestido hace el tocado con ella pero siempre anima a sus clientas a confeccionar el tocado en algodón, queda bonito y distinto, “a mí es que el algodón me encanta“. También hace regalitos de boda y bautizo.A parte de mis colecciones también hago cosas para ceremonia un poco distintas e incluso algunas muñecas personalizadas a imagen de su dueño; también algo de ropa para niños...”

Para la temporada otoño-invierno 07/08 Sago contó con tres invitadas estrella: Malicia, Magdalena y Susi. Para cada una de ellas Ana confecionó a juego camafeo, bolso grande, bolso pequeño, broche y cartera. En esta temporada a una “enloquecida” Malicia se le han unido Miriam, Jeanne, Martina y Coppelia. Además de los broches, cada temporada Ana prueba con algo nuevo, esta última han sido las diademas.

Las muñecas broche de Sago son muy especiales, tanto por su soberbio diseño como por su impecable confección y acabado. Para darles vida Ana utiliza materiales de todo tipo, desde algodón (tanto en tejido plano como en punto), seda y lino, hasta fieltro, abalorios, cinta… que combina y trabaja como pocas personas saben hacer.

Sus muñecas son auténticas minuaturas dignas del más afamado orfebre, cada detalle está cuidado hasta el extremo: desde las perlas que la pija Miriam luce en sus orejas, hasta las tijeras manchadas de sangre de Malicia, el tul del tutú de la bailarina Coppelia o la rosa blanca que adorna el vestido rojo de Martina…


El secreto de estas maravillas se esconde tras un cúmulo de factores que seguramente sólo converjan en contadas ocasiones: el talento natural de una mente creativa y artsítica, la habilidad manual necesaria para trabajar con piezas de tan pequeño tamaño, la perseverancia y el trabajo constante y el perfeccionismo de quien nunca queda satisfecho y no para hasta conseguir lo mejor. Todas estas cualidades las tiene Ana y por eso es posible que unas manos humanas creen semejantes joyas.

Su taller es espectacular, todo el material está ordenado y las distintas colecciones perfectamente organizadas en cajas. Ana cuida mucho la imagen de marca, desde los catálogos fotográficos que reparte entre tiendas y clientes, hasta el packaging de los broches, las etiquetas en tela que ella misma confecciona, las bolsas de papel, las tarjetas de visita…Pequeños detalles que dan a Sago una seriedad y calidad especiales que las clientas aprecian (mos) mucho.


Desde que comenzó con Sago Ana ha ido presentando sus colecciones a tiendas y amigos. Muchos de sus clientes directos son personas que la han visto por la calle llevando alguno de sus broches, o amigos de amigos que llegan hasta ella siguiendo la pista de sus muñecas. “Con mis clientes la verdad que he tenido mucha suerte, son todos maravillosas personas y les agradeceré siempre que hayan apostado por mí“. De momento, Ana no tiene página web ni blog, no se ha planteado la venta online a corto plazo pero puede que en un futuro sí se anime a hacerlo.

Ana afronta su futuro con mucha ilusión y un objetivo muy claro. Su sueño es volver a Santiago y montar un taller en la zona vieja, pequeñito, “y sería feliz el resto de mi vida“. Con esta meta en la cabeza, Ana trabaja incansablemente para volver cuanto antes a esta ciudad, “que considero mi casa aunque no nací aquí, soy hija adoptiva”. Como ella misma reconoce, si no fuese por este sueño no hubiese sido capaz de esforzarse tanto en tan poco tiempo.


Estas son las tiendas en las que puedes encontrar Sago:

La habitación de Lolita (Cangas)


Zarza (Vigo)

Mettro (A Coruña)

La oveja negra (Pontevedra)

Alume (Santiago de Compostela)

Ah! (Bilbao)

Lukita (Getxo)

Biscuit (Madrid)

Tanto si tienes una tienda y quieres que Sago forme parte ella, como si eres un particular, puedes ponerte en contacto con Ana a través de su correo electrónico: sagocompostela@yahoo.es

La nueva colección de Sago (temporada otoño-invierno 08/09) saldrá en octubre… ¡estaremos atentos!

Yo no fui capaz de resistirme a ninguna de las muñecas que Sago ha confeccionado para esta temporada primavera-verano 2008.
Por eso, en mi caja de tesoros, guardadas como oro en paño, descansan ya Malicia, Miriam y Coppelia. Martina y Jeanne vienen de camino viajando de Vigo a Madrid deseando reunirse con el resto de la pandilla.




Mil gracias Ana por recibirme de forma tan precipitada, por abrirme las puertas de tu taller y dejarme ser testigo de todas las cosas maravillosas que creas con tus manos y tu imaginación. Fue un placer conocerte en Vigo. Eres una artista de los pies a la cabeza y tu éxito está asegurado.


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