Cuando visité el taller de El jardín de Lulaila durante mi viaje a Bilbao, casi nada más entrar, mis ojos repararon en unos bellísimos collares engarzados con piedras color azabache. Eran el resultado de la colaboración de Beatriz, de Pq me lo merezco, para El Jardín de Lulaila, dentro de una iniciativa original e interesante que llevó a Marta a invitar a varias diseñadoras a crear una línea exclusiva para su jardín. Paloma Debatián, Macarena Gea y Beatriz han sido las primeras en sumarse a tan fantástico proyecto.
Los collares de Beatriz eran de una belleza tan asombrosa y estaban hechos con un gusto tan exquisito que no dudé en aprovechar el viaje para conocerla y entrevistarla. El museo Guggenheim de Bilbao fue el escenario escogido, y qué mejor lugar que este monumental espacio de arte para conocer a una artista como Beatriz, de una clase y un gusto abrumadores. Un encuentro fugaz pero muy intenso fue suficiente para decubrir que detrás de Pq me lo merezco hay una mujer elegante, enérgica, con una gran personalidad y rebosante de ganas de crear y asumir retos. Nuestro encuentro duró el tiempo necesario para comprobar que todo lo que es Beatriz como persona se refleja fielmente en sus trabajo: elegante, sobrio, creativo y primoroso; los collares que diseña y crea son joyas únicas.
Beatriz creció entre collares, pulseras y abalorios pues sus padres tienen una empresa de bisutería. Como su hermana Marta, siempre tuvo una sensibilidad especial para el trabajo artesanal y ya desde muy joven disfrutaba haciendo todo tipo de manualidades: punto de cruz, acuarela... Hace tres años conoció Kuenta la Kuenta, una tienda de abalorios en el centro de Bilbao que la dejó completamente enamorada. Pronto aprendió a engarzar y comenzó a hacerse accesorios para ella, pero no pasó mucho tiempo hasta que sus amigas empezaron a pedirle que les hiciera a ellas también. Por fin decidió abrir una página web y comenzar a trabajar por encargo. Lo que ella pensaba que iba a ser algo íntimo y familiar se convirtió de repente en todo un éxito.
Intuyendo que el trabajo de Beatriz podía llegar muy lejos, su hermana Marta la animó a abrirse un blog. Fue necesaria mucha insistencia por su parte para que Bea se lanzara al mundo de la bloggosfera, pero por fin, este mismo enero, aceptó el reto. Desde entonces todo ha ido para arriba y hoy en día el blog se ha convertido para ella en un elemento imprescindible no sólo para su trabajo sino para su vida personal.
Con el tiempo, Beatriz ha ido foramándose un estilo propio; elegante y sobrio pero a la vez, muy actual y ponible.Sus secretos: el gusto a la hora de combinar materiales y piezas y la perfección en sus engarces, que hacen del resultado a un objeto bello e impecable. Beatriz es muy metódica en el engarce y eso se nota nada más ver uno de sus collares, su trabajo es sorprendentemente minucioso y no descansa hasta que todo queda perfecto. Por eso, siempre prueba los collares ella misma antes de dárselos a su futura dueña; no quiere que haya fallos o detalles sin cuidar. Sus collares son el reflejo de un trabajo bien hecho y muy cuidado.
A Beatriz le encanta asumir retos, desafíos en el diseño que la obliguen a jugar con su imaginación y su creatividad. Por eso siente especial afición por buscar objetos que no tienen nada que ver con los abalorios y terminar diseñando algo con ellos. Todos los lectores de su blog nos quedamos con la boca abierta cuando de unos tiradores que había encontrado en Zara Home creó un collar delicioso y único. "Cuando empecé a diseñar el collar, de repente, me vino una imagen a la cabeza, la de un pañuelo de gasa anudado al cuello con el nudo en un costado. Inmediatamente, decidí que quería trasladar esa imagen a un collar".
El último reto al que se enfrenta es el diseño de un collar a partir de varios botones vintage de un traje rescatado del armario de su madre. "Y después de tantos años, gracias a ella, voy a darles un uso diferente. No sé en qué se convertirán. Pero tengo claro que ellos serán los protagonistas absolutos. Destacando como lo han hecho durante tanto tiempo en ese precioso traje". Estamos impacientes por ver el resultado final, que sin duda será una maravillosa pieza tal y como nos tiene acostumbrados.
Beatriz diseña jugando con las piezas, no boceta nada, avanza de forma intuitiva. Tiene mucho ojo porque es un mundo que forma parte de ella, que ha vivido desde su infancia. En el fondo todo es para ella como una especie de juego que afronta como la construcción de un puzzle en el que va probando hasta que sabe que ha dado con lo que quería. Hay veces que lo tiene muy claro desde el principio, otras sale después, de forma intuitiva, gracias a su gran capacidad imaginativa y su sensibilidad por la belleza estética.
Hace pocas unidades de cada modelo, sus collares son piezas únicas de las que nunca hay más de tres o cuatro, pues quiere mantener el carácter exclusivo, uno de los grandes encantos de su firma. En la actualidad trabaja por encargo, haciendo diseños a medida, personalizados para bodas, cumpleaños... Tal circunstancia implica cuidar al detalle toda la historia del collar en sí. Y aquí reside el otro gran secreto de su éxito: lo que hace realmente especiales y únicos a los collares de Pq me lo merezco es precisamente su historia, lo que hay detrás de ellos, desde su punto de partida en la mente creativa de su diseñadora hasta su plasmación física y final. Beatriz pone todo su alma en crear cada pieza, en encontrar un sentido a cada piedra y a cada engarce.
Donde más disfruta es con ciertas piezas que encuentra por ahí, en viajes, en tiendas... que la obligan a exprimir al máximo la imaginación y la creatividad. A veces parte de una pieza en concreto y diseña el collar desde ella, otras se deja llevar por lo que ve a su alrededor y en sus frecuentes viajes, donde encuentra materiales e inspiración. Otra de sus grandes pasiones es reciclar collares ya hechos, rotos, desgastados,ya o de los que su dueña se ha aburrido. Beatriz los cambia, los reconstruye y les da una segunda oportunidad, una nueva vida a la que traslada, como siempre, un pedacito de la suya.
Para Beatriz es fundamental que sus diseños sean versátiles, adaptables al ritmo de vida que se lleva ahora, de manera que lo mismo puedas ir a una cena arreglada por la noche que por la mañana con vaqueros y una camiseta, siempre correcta y deslumbrante en todos los eventos. En Navidades presentará nuevos collares ideales para hacer un regalo diferente. A lo largo de estos años su firma le ha dado muchas alegrías, y hoy en día ya no puede vivir sin ella. Para Beatriz el triunfo verdadero llega cuando a la gente le gusta lo que hace y repite, esto es lo que más le gratifica.
En mayo, Beatriz nos volvió a sorprender con su aparición el catálogo de El jardín de Lulaila. Se convirtió en imagen de la firma, transformándose durante unas horas en una auténtica Lulaila de carne y hueso y nos conquistó a todos con su mirada llena de vida, fuerte, segura, apasionada.Pocos meses después de esta excelente colaboración, Beatriz y Marta han vuelto a unir sus mentes creativas en un nuevo proyecto. Beatriz ha diseñado una línea exclusiva de collares para El jardín de Lulaila. Trabajar en esta colección ha sido todo un desafío y una experiencia muy enriquecedora para ella. Tenía que fijarse en la esencia del jardin y sus lulailas, esas viejecitas elegantes, y cuando vio la flor en la tienda de abalorios supo que ese iba a ser el punto de partida. Los collares debían ser largos, tipo soutoir como ellas estarían dispuestas a llevar. "No son de las que se ponen cualquier cosa. Necesitan siempre estar impecables y mirar con altivez a todo aquel que pase por su lado". El resultado, soberbio, son siete piezas en negro azabache combinado con rosa palo, azul turquesa y malva.
"Ha sido un proyecto largo, desafiante pero muy estimulante, porque tenía que mostrar en todo momento la esencia de su firma. Ellas debían ser mi fuente de inspiración y su esencia la que quedara representada en cada diseño.Cuando terminé, me di cuenta que estas señoritas querrían lucir cualquiera de los diseños, por lo que me dí por satisfecha".
Marta quiso que Beatriz formara parte de El Jardín de Lulaila "porque quería a alguien que entendiera perfectamente la filosofía de la marca y que fuera capaz de adaptar sus diseños a la misma, y sobre todo alguien que le de mucha importancia a la calidad, alguien que fuera capaz de crear algo diferente en diseño y estilo y en eso Bea es muy buena, pues siempre está ideando nuevas formas, nuevas ideas... Al fin y al cabo alguien que es capaz de hacer uno de los collares más maravillosos y solicitados que he visto a partir de un tirador, no podía faltar".
Las dos hermanas han colaborado en este proyecto de manera puramente profesional y ambas han sabido dejar en un segundo plano los lazos familiares que las unen: "El motivo de elegirla a ella fue por muchas razones pero en ningun caso familiar, aunque tengo que reconocer que me ilusionaba mucho que ella participara en mi proyecto y de hecho ya lo hizo siendo la imagen de la firma. El hecho de que sea mi hermana no es un compromiso en mi trabajo sino una suerte de poder contar con su colaboración más de cerca".
Marta quedó fascinada con el trabajo de Beatriz, "cuando me presentó los diseños, me enamoré enseguida de ellos, y alli confirmé que no me habia equivocado, de hecho creo que son uno de los mejores productos que hoy en dia tiene El jardín de Lulaila". Doy plena fe de ello, pues a mí me sucedió exactamente lo mismo en el preciso instante en que mi mirada se cruzó con ellos. Espero que no pase mucho tiempo hasta que uno adorne mis vestidos, de hecho, creo que va a ser mi autoregalo para estas Navidades.
Los collares que Beatriz ha diseñado para El Jardín de Lulaila se venden exclusivamente en la web de dicha firma y se pueden admirar en el showroom que la diseñadora tiene en Madrid. Para conseguir alguno de los preciosos collares de Pq me lo merezco no dejes de visitar su web o hacer encargos a su diseñadora utilizando el correo electrónico.
El encuentro de Beatrices en el Guggenheim de Bilbao fue uno de los momentos más especiales de mi viaje. Muchas gracias, tocaya, por acceder a participar en la entrevista aún habiéndote avisado con tan poco tiempo, y por contarme con tanta sinceridad y cercanía tantas cosas sobre ti y tu manera de entender la vida y tu trabajo. Te deseo un camino lleno de éxitos; te lo mereces.





















































