viernes, 28 de noviembre de 2008

Pq me lo merezco, el collar que te mereces


Cuando visité el taller de El jardín de Lulaila durante mi viaje a Bilbao, casi nada más entrar, mis ojos repararon en unos bellísimos collares engarzados con piedras color azabache. Eran el resultado de la colaboración de Beatriz, de Pq me lo merezco, para El Jardín de Lulaila, dentro de una iniciativa original e interesante que llevó a Marta a invitar a varias diseñadoras a crear una línea exclusiva para su jardín. Paloma Debatián, Macarena Gea y Beatriz han sido las primeras en sumarse a tan fantástico proyecto.

Los collares de Beatriz eran de una belleza tan asombrosa y estaban hechos con un gusto tan exquisito que no dudé en aprovechar el viaje para conocerla y entrevistarla. El museo Guggenheim de Bilbao fue el escenario escogido, y qué mejor lugar que este monumental espacio de arte para conocer a una artista como Beatriz, de una clase y un gusto abrumadores. Un encuentro fugaz pero muy intenso fue suficiente para decubrir que detrás de Pq me lo merezco hay una mujer elegante, enérgica, con una gran personalidad y rebosante de ganas de crear y asumir retos. Nuestro encuentro duró el tiempo necesario para comprobar que todo lo que es Beatriz como persona se refleja fielmente en sus trabajo: elegante, sobrio, creativo y primoroso; los collares que diseña y crea son joyas únicas.

Beatriz creció entre collares, pulseras y abalorios pues sus padres tienen una empresa de bisutería. Como su hermana Marta, siempre tuvo una sensibilidad especial para el trabajo artesanal y ya desde muy joven disfrutaba haciendo todo tipo de manualidades: punto de cruz, acuarela... Hace tres años conoció Kuenta la Kuenta, una tienda de abalorios en el centro de Bilbao que la dejó completamente enamorada. Pronto aprendió a engarzar y comenzó a hacerse accesorios para ella, pero no pasó mucho tiempo hasta que sus amigas empezaron a pedirle que les hiciera a ellas también. Por fin decidió abrir una página web y comenzar a trabajar por encargo. Lo que ella pensaba que iba a ser algo íntimo y familiar se convirtió de repente en todo un éxito.

Intuyendo que el trabajo de Beatriz podía llegar muy lejos, su hermana Marta la animó a abrirse un blog. Fue necesaria mucha insistencia por su parte para que Bea se lanzara al mundo de la bloggosfera, pero por fin, este mismo enero, aceptó el reto. Desde entonces todo ha ido para arriba y hoy en día el blog se ha convertido para ella en un elemento imprescindible no sólo para su trabajo sino para su vida personal.

Con el tiempo, Beatriz ha ido foramándose un estilo propio; elegante y sobrio pero a la vez, muy actual y ponible.Sus secretos: el gusto a la hora de combinar materiales y piezas y la perfección en sus engarces, que hacen del resultado a un objeto bello e impecable. Beatriz es muy metódica en el engarce y eso se nota nada más ver uno de sus collares, su trabajo es sorprendentemente minucioso y no descansa hasta que todo queda perfecto. Por eso, siempre prueba los collares ella misma antes de dárselos a su futura dueña; no quiere que haya fallos o detalles sin cuidar. Sus collares son el reflejo de un trabajo bien hecho y muy cuidado.

A Beatriz le encanta asumir retos, desafíos en el diseño que la obliguen a jugar con su imaginación y su creatividad. Por eso siente especial afición por buscar objetos que no tienen nada que ver con los abalorios y terminar diseñando algo con ellos. Todos los lectores de su blog nos quedamos con la boca abierta cuando de unos tiradores que había encontrado en Zara Home creó un collar delicioso y único. "Cuando empecé a diseñar el collar, de repente, me vino una imagen a la cabeza, la de un pañuelo de gasa anudado al cuello con el nudo en un costado. Inmediatamente, decidí que quería trasladar esa imagen a un collar".

El último reto al que se enfrenta es el diseño de un collar a partir de varios botones vintage de un traje rescatado del armario de su madre. "Y después de tantos años, gracias a ella, voy a darles un uso diferente. No sé en qué se convertirán. Pero tengo claro que ellos serán los protagonistas absolutos. Destacando como lo han hecho durante tanto tiempo en ese precioso traje". Estamos impacientes por ver el resultado final, que sin duda será una maravillosa pieza tal y como nos tiene acostumbrados.

Beatriz diseña jugando con las piezas, no boceta nada, avanza de forma intuitiva. Tiene mucho ojo porque es un mundo que forma parte de ella, que ha vivido desde su infancia. En el fondo todo es para ella como una especie de juego que afronta como la construcción de un puzzle en el que va probando hasta que sabe que ha dado con lo que quería. Hay veces que lo tiene muy claro desde el principio, otras sale después, de forma intuitiva, gracias a su gran capacidad imaginativa y su sensibilidad por la belleza estética.

Hace pocas unidades de cada modelo, sus collares son piezas únicas de las que nunca hay más de tres o cuatro, pues quiere mantener el carácter exclusivo, uno de los grandes encantos de su firma. En la actualidad trabaja por encargo, haciendo diseños a medida, personalizados para bodas, cumpleaños... Tal circunstancia implica cuidar al detalle toda la historia del collar en sí. Y aquí reside el otro gran secreto de su éxito: lo que hace realmente especiales y únicos a los collares de Pq me lo merezco es precisamente su historia, lo que hay detrás de ellos, desde su punto de partida en la mente creativa de su diseñadora hasta su plasmación física y final. Beatriz pone todo su alma en crear cada pieza, en encontrar un sentido a cada piedra y a cada engarce.

Donde más disfruta es con ciertas piezas que encuentra por ahí, en viajes, en tiendas... que la obligan a exprimir al máximo la imaginación y la creatividad. A veces parte de una pieza en concreto y diseña el collar desde ella, otras se deja llevar por lo que ve a su alrededor y en sus frecuentes viajes, donde encuentra materiales e inspiración. Otra de sus grandes pasiones es reciclar collares ya hechos, rotos, desgastados,ya o de los que su dueña se ha aburrido. Beatriz los cambia, los reconstruye y les da una segunda oportunidad, una nueva vida a la que traslada, como siempre, un pedacito de la suya.

Para Beatriz es fundamental que sus diseños sean versátiles, adaptables al ritmo de vida que se lleva ahora, de manera que lo mismo puedas ir a una cena arreglada por la noche que por la mañana con vaqueros y una camiseta, siempre correcta y deslumbrante en todos los eventos.

En Navidades presentará nuevos collares ideales para hacer un regalo diferente. A lo largo de estos años su firma le ha dado muchas alegrías, y hoy en día ya no puede vivir sin ella. Para Beatriz el triunfo verdadero llega cuando a la gente le gusta lo que hace y repite, esto es lo que más le gratifica.

En mayo, Beatriz nos volvió a sorprender con su aparición el catálogo de El jardín de Lulaila. Se convirtió en imagen de la firma, transformándose durante unas horas en una auténtica Lulaila de carne y hueso y nos conquistó a todos con su mirada llena de vida, fuerte, segura, apasionada.

Pocos meses después de esta excelente colaboración, Beatriz y Marta han vuelto a unir sus mentes creativas en un nuevo proyecto. Beatriz ha diseñado
una línea exclusiva de collares para El jardín de Lulaila. Trabajar en esta colección ha sido todo un desafío y una experiencia muy enriquecedora para ella. Tenía que fijarse en la esencia del jardin y sus lulailas, esas viejecitas elegantes, y cuando vio la flor en la tienda de abalorios supo que ese iba a ser el punto de partida. Los collares debían ser largos, tipo soutoir como ellas estarían dispuestas a llevar. "No son de las que se ponen cualquier cosa. Necesitan siempre estar impecables y mirar con altivez a todo aquel que pase por su lado". El resultado, soberbio, son siete piezas en negro azabache combinado con rosa palo, azul turquesa y malva.


"Ha sido un proyecto largo, desafiante pero muy estimulante, porque tenía que mostrar en todo momento la esencia de su firma. Ellas debían ser mi fuente de inspiración y su esencia la que quedara representada en cada diseño.Cuando terminé, me di cuenta que estas señoritas querrían lucir cualquiera de los diseños, por lo que me dí por satisfecha".

Marta quiso que Beatriz formara parte de El Jardín de Lulaila "porque quería a alguien que entendiera perfectamente la filosofía de la marca y que fuera capaz de adaptar sus diseños a la misma, y sobre todo alguien que le de mucha importancia a la calidad, alguien que fuera capaz de crear algo diferente en diseño y estilo y en eso Bea es muy buena, pues siempre está ideando nuevas formas, nuevas ideas... Al fin y al cabo alguien que es capaz de hacer uno de los collares más maravillosos y solicitados que he visto a partir de un tirador, no podía faltar".

Las dos hermanas han colaborado en este proyecto de manera puramente profesional y ambas han sabido dejar en un segundo plano los lazos familiares que las unen: "El motivo de elegirla a ella fue por muchas razones pero en ningun caso familiar, aunque tengo que reconocer que me ilusionaba mucho que ella participara en mi proyecto y de hecho ya lo hizo siendo la imagen de la firma. El hecho de que sea mi hermana no es un compromiso en mi trabajo sino una suerte de poder contar con su colaboración más de cerca".

Marta quedó fascinada con el trabajo de Beatriz, "cuando me presentó los diseños, me enamoré enseguida de ellos, y alli confirmé que no me habia equivocado, de hecho creo que son uno de los mejores productos que hoy en dia tiene El jardín de Lulaila". Doy plena fe de ello, pues a mí me sucedió exactamente lo mismo en el preciso instante en que mi mirada se cruzó con ellos. Espero que no pase mucho tiempo hasta que uno adorne mis vestidos, de hecho, creo que va a ser mi autoregalo para estas Navidades.

Los collares que Beatriz ha diseñado para El Jardín de Lulaila se venden exclusivamente en la web de dicha firma y se pueden admirar en el showroom que la diseñadora tiene en Madrid. Para conseguir alguno de los preciosos collares de Pq me lo merezco no dejes de visitar su web o hacer encargos a su diseñadora utilizando el correo electrónico.

El encuentro de Beatrices en el Guggenheim de Bilbao fue uno de los momentos más especiales de mi viaje. Muchas gracias, tocaya, por acceder a participar en la entrevista aún habiéndote avisado con tan poco tiempo, y por contarme con tanta sinceridad y cercanía tantas cosas sobre ti y tu manera de entender la vida y tu trabajo. Te deseo un camino lleno de éxitos; te lo mereces.



miércoles, 26 de noviembre de 2008

De shopping en Nueva York (II): los secretos de Manhattan


Nueva York es la ciudad perfecta para encontrar ropa vintage y de segunda mano. Aunque en España no estamos demasiado acostumbrados y nos cuesta un poco salir del concepto de ropa usada y sus connotaciones negativas, en otras ciudades de Europa (como París, Londres o Praga) y en Nueva York, se trata de una tendencia cada vez más implantada y que suma progresivamente nuevos adeptos.


Entre las más famosas tiendas vintage de Manhattan se encuentra INA, en la que se vendieron los vestidos que llevaron las cuatro actrices de Sexo en Nueva York a los pocos meses de finalizar la mítica serie. Al parecer las colas fueron antológicas, cientos de fans se acercaron hasta la tienda de Prince street y hubo quienes hicieron noche en la puerta para lograr hacerse con una de tan preciadas prendas. INA tiene varios locales repartidos por la ciudad, mi preferido es la que está en el número 15 de Bleecker steet. Aquí se puede encontrar ropa de firmas tan prestigiosas como Prada, Luella, Marc Jacobs, Chanel, Dior... Los precios son altos pero asequibles, al menos en mayor medida que los originales, de manera que es relativamente posible tener un vestido de firma en el armario.


Otra de las tiendas vintage que merecen la pena es Zachary's Smile, famosa por ser una de las preferidas de Sarah Jessica Parker. Hay dos tiendas, una en el número 9 de Greenwich Avenue y la otra en el 317 de Lafayette street (entre Bleecker y Houston). Ropa, zapatos y accesorios que parecen sacados del armario de la abuela; aquí se puede encontrar tanto un vestido de 1940 como unas botas de los ochenta. Frente a otras tiendas como INA, aquí no se encuentran grandes firmas, pero se nota y agradece en los precios. Hay que rebuscar mucho, pero se terminan encontrando verdaderas joyas. Lo mejor de la tienda es que tienen un taller propio en el que reciclan y rehacen (remake/remodel) prendas antiguas y las convierten en modelos únicos y exclusivos.


Pero si hay una zona de ropa vintage por excelencia es el Lower East Side. Al este del Soho, las calles Rivington, Orchard, Ludlow, Essex y Norfolk están llenas de tiendas de este estilo en las que perderse horas y horas. Es un barrio con mucho encanto, poco frecuentado por turistas. Víctima durante mucho tiempo de la mala reputación, ha acogido oleadas de inmigrantes a lo largo de los años, sobre todo hispanos y judíos. La interesante mezcla de culturas le ha otorgado un enorme atractivo y en la actualidad es uno de los barrios más de moda en Manhattan, fundamentalmente en lo que se refiere a ambiente nocturno, con aires bohemios y alternativos.

De todas las tiendas de la zona me quedo con Narnia (161 Rivington street). Es cara pero tiene auténticas maravillas, sobre todo en lo que a calzado se refiere. Una boutique pequeña, ordenada y con ropa fantástica. La tienda merece la pena porque es preciosa, coqueta y con un aire retro en su decoración que la convierte en un lugar lleno de magia y encanto. La mayoría de las tiendas de vintage de la ciudad suelen ser enormes y algo abrumadoras, así que se agradece poder entrar en una tienda pequeña, cálida y con una dependienta de lo más amable.

También en el Soho y en Greenwich Village se encuentran muchas tiendas de ropa vintage y de segunda mano. En realidad, caminando por la ciudad es fácil dar con decenas de tiendas de este tipo; Nueva York es un paraíso para los amantes de la ropa vintage y retro. Tiempo y ganas es lo único que se necesita para encontrar grandes piezas.

Pero la mejor tienda de ropa vintage y de segunda mano de Nueva York no está en Manhattan, sino en Brooklyn. Beacon´s Closet es un diamante que descubrí en una de mis primeras visitas a la ciudad y que he mantenido en secreto durante años. Cada vez que viajo Nueva York reservo un día para acercarme a esta maravilla de tienda ubicada en la zona de Williamsburg, uno de los barrios más interesantes de Brooklyn, de ambiente bohemio y lleno de artistas.
La tienda combina dos factores imprescindibles: ropa de firma a precios bajísimos. El problema de la mayoría de las tiendas vintage de la ciudad son los elevados precios. Aquí, en cambio, está todo baratísimo y se encuentran fantásticas gangas. Betsey Johnson, Steven Madden, Armani, Marc Jacobs, BCBG, Luella, J.Crew, Manolo Blahnik, Salvatore Ferragamo, Dolce&Gabanna, Prada... son algunas de las firmas de primera categoría que se pueden ver aquí. También ropa de Custo, Fornarina, Miss Sixty, Forever 21, Zara, H&M, Camper... Todo en perfecto estado, muchas veces con las etiquetas.
La tienda se ubica en el número 88 de la 11th Avenida, en una nave industrial de enormes proporciones que necesita de muchas horas para recorrerla con detenimiento. Por suerte, todo está muy bien ordenado por prendas y colores de manera que la búsqueda se hace muy sencilla y agradable.
A lo largo de estos años en los que Beacon's Closet forma parte ineludible de mi visita a la ciudad he encontrado algunos de los mejores chollos de la historia de mi armario: Steve Madden, Camper, Custo, Marc Jacobs, Paul & Joe, BCBG, Betsy Johnson... y un larguísimo etcétera que hacen de esta tienda un sueño hecho realidad.

Beacon's Closet ha abierto otra sucursal en la zona de Park Slope (92 5th Ave). La nueva tienda es más pequeña pero está igualmente llena de chollos. Merece la pena acercarse para pasear por aquí. Aunque la mayoría de los turistas que viajan a Nueva York se quedan en Manhattan, es interesante moverse hacia otros barrios, y entre todos Brooklyn es el que más encanto tiene. Además del museo de Brooklyn, el Jardín botánico y Prospect Park, tres imprescindibles, la 5th Avenue de Brooklyn, llena de pequeñas tiendecitas de ropa, regalos y delicatessen.
Si finalmente decidís acercaros a esta zona, aprovechad a descansar en The Chocolate Room (86 5th Ave) y tomar un delicioso chocolate caliente o un batido acompañado de alguna de las tartas, muffins, brownies, copas de helado... que ofrecen. Todo elaborado allí mismo, de forma completamente casera. Un paraíso para los amantes del chocolate. Un local pequeño y muy acogedor en el que tomarse algo tranquilamente o comprar para llevar alguna de las exquisiteces que venden.

En el Soho se abren dos tiendas de Custo Barcelona. Puede parecer, a priori, paradójico cruzar el charco para terminar en casa, pero lo cierto es que los fans de la firma catalana tienen aquí la oportunidad de ahorrar entre 30 y 100 euros. Contando con las sales (rebajas) continuas y el cambio de divisa, la transacción merece la pena.

Custo tiene ya dos tiendas en Manhattan, ambas en la zona del Soho (347 Broome street y 145 Spring street). Yo siempre le hago una visita e irremediablemente siempre salgo con dos bolsas en cada mano. En este último viaje conseguí un abrigo precioso que en España cuesta la friolera suma de 291 euros por 180 y un minivestido de 99 a 65.

Otra tienda de visita obligada en un viaje a Nueva York es Urban Outfitters, con varias sucursales desperdigadas por la ciudad. En Broadway, a la altura de Prince Street abre una de las más grandes. Ropa con aires retro, muy original y a precios no demasiado elevados. Además de ropa y calzado, Urban Outfitters ofrece libros, objetos de decoración y papelería... en concepto de tienda muy habitual en la ciudad, en el que se unen diferentes espacios en uno solo. Geniales los vaqueros, botas muy originales, vestidos tipo romántico y campero,con aires vintage, y, como siempre, una enorme sección outlet en la que revolver hasta encontrar buenos chollos.
Ideal para encontrar regalos es la tienda de la marca francesa Pylones (69 Spring st), que se puede encontrar ya en algunas tiendas de Madrid pero siempre productos aislados. Aquí la oferta es brutal. La firma es francesa pero está triunfando en todo el mundo con sus objetos de diseño coloristas e infantiles, con toques naif y poperos. Objetos de cocina y baño, utensilios de todo tipo, complementos, bolsos, tostadoras, cubiertos, pinzas, tijeras, paraguas, bolígrafos, cepillos... reinventados de manera original y divertida. Pylones tiene varias tiendas más repartidas por toda la ciudad que llaman la atención del paseante por su luminosidad y su impresionante arcoiris de color.
Regalos originales y singulares se pueden encontrar también unos números más abajo en la MoMa Design Store (81 Spring st), especializada en todo tipo de objetos de diseño. La tienda del famoso museo neoyorquino de arte moderno, el MoMa, tiene una sucursal en pleno Soho cuya planta a pie de calle está repleta de interesantes objetos de regalo con una gama de precios muy amplia, mientras que el sótano está reservado a libros de arte y diseño.

Cuando pases por Spring street aprovecha a visitar Rice to Riches (37 Spring st), un peculiar local en el que degustar arroz con leche de todos los sabores. No apto para dietas, pero riquísimo. Boles de diferentes tamaños (recuerda que en Estado Unidos consideran pequeño lo que para nosotros es grande) en los que combinar uno o dos sabores: chocolate, coco, nutella, fresa... Para tomar allí o para llevar. Una delicia.

Uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad en cuanto a shopping son las tiendas de Marc by Marc Jacobs. El famoso diseñador tiene una segunda línea más econónica cuyas tiendas están ubicadas en tres locales de Bleecker steeet, en pleno Greenwich Village, dos de ellas con ropa de mujer y accesorios y la tercera para hombre. Aquí se pueden encontrar vestidos, faldas, camisetas, carteras, bolsos, shopping bags, llaveros, botas de agua, bufandas, guantes... a precios de escándalo si se comparan con su línea de ropa normal. Si os toca lluvia o nieve nada mejor que unas botas de agua como estas que me compré en febrero.


La tienda suele estar siempre llena, así que lo mejor es ir entre semana y aprovechar a comer una deliciosa cup cake en Magnolia Bakery (401 Bleecker street), una de las pastelerías más famosas de la ciudad (acaba de abrir nueva sucursal en Midtown pero merece la pena esta, más familiar y artesanal). La fama de estas magdalenas, que Carrie Bradshaw terminó por lanzar al estrellato cuando apareció en uno de los capítulos de la serie devorando una, está plenamente justificada. Los fines de semana hay colas interminables pero entre semana no hay ningún problema para hacerse con una (o varias) y tómárselas tranquilamente sentado en el pequeño parque de enfrente.

En Bleecker street, junto a Ina, Marc by Marc Jacobs y Magnolia Bakery, podéis acercaros a Olive & Bette's (384 Bleecker st), una joyita que también se encuentra en Soho (158 Spring st) y en otras zonas de Manhattan. Decorada en tono rosa chicle es el lugar ideal para encontrar ropa de diseñadores de Los Angeles y Nueva York como Michael Star, James Perse, Autum Cashemere, Nanette Lepore, Jefrey Campbell.. Es cara pero siempre queda recurrir al outlet. De allí me llevé en este último viaje un vestido precioso de Ella Moss, la firma de la joven diseñadora Pamella Protzel ue se hizo famosa porque diseñó un par de prendas para Carrie Bradshaw en SATC. Además de ropa y calzado, en Olive & Bettes tienen montones de accesorios, botas de agua, calcetines, bufandas, gorros...

Las calles de Nueva York están llenas de pequeñas tiendas de decoración, papelería y otros objetos de regalo que sorprenden al turista por el gusto de los escaparates. En estas tiendas se venden los objetos más variados, todo precioso y originalísimo. Una de las más interesantes es Mxyplyzyk en el número 125 de Greenwich Ave (se pronuncia Mix-ee-pliz-ik). Aquí se pueden comprar peluches hechos a mano con calcetines y guantes, cabezas de rinoceronte y ciervo en placas de cartón reciclado montar uno mismo... además de papel de carta y sobres de todos los colores, estampados y tamaños, libros de manualidades...

También tiene tienda en Nueva York la firma californiana Paul Frank (195 Mulberry street) famosa por su línea de camisetas, pijamas y ropa interior con el mono Julius y su pandilla. Además de la ropa, también hay mochilas, bolsos, tazas... Julius&Friends ha conquistado el mercado internacional, aunque en España aún tenemos que conformarnos con lo poco que llega a tiendas multimarca. Diseños divertidos y llenos de color, claramente infantiles que se serigrafían en todo tipo de prendas dándoles un toque personal y muy reconocible.

En Nueva York, a diferencia de España, las rebajas son constantes, siempre hay descuentos y espacios outlet en las tiendas sea la época del año que sea. De todas las firmas comerciales que se pueden encontrar en la ciudad siento especial debilidad por BCBG, del diseñador Max Azria. En las tiendas BCBG, repartidas también por toda la ciudad, siempre se encuentran verdaderas gangas.

Descuentos de hasta el 70% además de ser más barata que en España. En Madrid abrió hace unos años una tienda en la calle Velázquez, a precios algo abusivos, difíciles de permitir. Esta es una oportunidad única, y lo cierto es que siempre se sale con alguna prenda de esta firma que ha hecho famosa en España la presentadora Patricia Conde. Se trata en su mayoría de vestidos de fiesta, con aires románticos, ideales para bodas o para ocasiones especiales.

Hasta aquí la ruta de shoping que propone Con dos bolsas en cada mano. Nueva York está llena de tiendas interesantes en las que perderse y estas son sólo algunas de ellas. Ahora solo queda animarse a coger un avión y volar hacia la ciudad más fashion del planeta.



lunes, 24 de noviembre de 2008

De shopping en Nueva York (I): los placeres de La Gran Manzana


Nueva York es la ciudad del shopping por excelencia.
Tiendas pequeñas, tiendas medianas, tiendas grandes y tiendas enormes; tiendas de ropa, tiendas de electrónica, tiendas de música, tiendas de juguetes, tiendas de regalos... tiendas de todo. Si hay algo que puede ser vendido y comprado, ese algo está en Nueva York. Lo primero que sorprende al visitante, además de la cantidad abrumadora de tiendas de todo tipo, es lo cuidado de sus escaparates y sus interiores. Como si de verdaderos museos se tratara, los espacios están organizados y decorados con gusto y mimo, cuidados hasta el más mínimo detalle. Entrar a cualquiera de estas tiendas es toda una experiencia y salir de ellas con las manos vacías, todo un ejercicio de voluntad.



No se puede hablar de shooping en Nueva York sin hacer referencia a la Quinta Avenida. Esta eterna calle, llena de ostentación y lujo, está flanqueada a izquierda y derecha por altísimos edificios ocupado por algunas de las firmas más importantes del panorama internacional de la moda; si no estás en la 5th Avenue no eres nadie: Louis Vuitton, Prada, Salvatore Ferragamo, Fendi, Hermés, Gucci, Loewe... Enormes escaparates de ensueño en los que todos se detienen embelasados aunque solo unos pocos traspasan las enormes puertas guardadas por imponentes porteros trajeados. Imposible comprar aquí.

Pero en Nueva York es fácil llenar la maleta con ropa de firma sin necesidad de endeudarse de por vida. Basta con coger el metro y bajar hasta el Downtown o Lower Manhattan, a la zona de Wall Street, ya tristemente conocida por el 11-S. Justamente aquí,
enfrente de lo que hoy es la Zona Cero, abre sus puertas el Century 21, famoso outlet de firmas con ropa para hombre, mujer y niños. Resulta fácil sentirse abrumado por las cantidades industriales de ropa que aquí se pueden encontrar, y si no se llega temprano toca soportar pesadas colas en los probadores y en las cajas (abre a las ocho menos cuarto de la mañana entre semana).


Firmas de prestigio como Prada, Dolce&Gabanna, Marc Jacobs, DKNY, Dior... y algunas más asequibles como Miss Sixty, Fornarina, Calvin Klein, Juicy Couture... a precios bastante rebajados (entre un 30% y un 70% de descuento), aunque continúa siendo caro la mayoría de las veces. Debo reconocer que no es de mis lugares favoritos, y las últimas veces ni siquiera me he acercado. Caótico y desordenado, laberíntico y lleno de turistas, su enorme fama es, para mi gusto, algo inmerecida. Sin embargo, sí recomiendo la sección de calzado, en la planta sótano, en la que se pueden encontrar buenos chollos. Para hombre merece la pena darse una vuelta por la sección de trajes y por la de ropa deportiva.

Caminando desde aquí por Fulton street hacia el este se llega a la zona del South Street Seaport. En lo que en su día fue puerto industrial ahora se alza el Pier 17, un pequeño y original centro comercial de tres plantas, con tiendas como Victoria's Secret, Foot Locker y otras de regalos, souvenirs, curiosidades... en las dos primeras y restaurantes de todo tipo en la última. Vistas muy bonitas al puente de Brooklyn y unos comodísimos sillones de masaje perfectos para descansar tras una larga caminata ponen la guinda a este atípico espacio.

De vuelta por Fulton street aprovechad a entrar en Godiva, la tienda de bombones y chocolates más selecta de la ciudad, con varias sucursales en todo Manhattan. Además de sus famosos bombones, son increíblemente deliciosas las fresas y plátanos bañados en chocolate que elaboran en la propia tienda a un precio algo exhorbitado pero justificado por lo exquisito del resultado.

En la misma calle, unos metros más atrás, también merece la pena visitar la polémica pero interesantísima exposición Bodies que ha recorrido ya todo el mundo, incluída España, pero que aquí tiene una sede permanente. Es cara pero no defrauda y resulta una fuente sorprendente de aprendizaje y conocimiento.

Otro centro comercial interesante es el Times Warner en la plaza Columbus Circle (esquina suroeste de Central Park). Lujo y tiendas selectas: Armani Exchange, J. Crew, Hugo Boss, Esprit, Sisley, Sephora, Swarovski, Benetton, True Religion... Más que ir de shopping, merece la pena subir hasta la última planta para descansar y tomar algo en el café Bouchon Bakery, el local de moda entre los yuppies que trabajan en la zona, y no es para menos pues ofrece una exquisita pastelería y bollería (probad la tarta de limón, es sublime).

En la planta de abajo, el Whole Food Market hará las delicias de los vegetarianos y de los que, cansados de french toast, pancakes, hamburguesas, huevos y bacon, deseen hacer una limpieza de estómago. Un mercado ecológico y orgánico con la gama más amplia de productos que se pueda imaginar: pan, galletas, queso, carne, pasta, café, té... Además, se puede comprar comida al peso para llevar así como preparar cada uno su propio plato para comer allí en un buffete sano, sabroso y a muy buen precio.

Si hay un símbolo de la cuidad de Nueva York, un lugar que todos reconocen, ese es Times Square, con sus luces de neón progresivamente sustituidas por pantallas digitales que arrojan miles de imágenes durante las veinticuatro horas del día. Aquí el ritmo es frenético, continuas oleadas de gente -turistas fundamentalmente-, ruido, luces, taxis, limusinas... En la misma plaza se ubican algunas de las tiendas más famosas de la ciudad como Foot Locker, Toy's r Us (merece la pena entrar para ver la noria), Planet Hollywood, HardRock Café, Swatch... De todas ellas, nunca dejo de visitar la Virgin Megastore una macrotienda especializada en dvds y cds pero que cuenta también con una genial sección de camisetas de series de tv americanas y grupos de música a muy buen precio, para chico y para chica.

A pocos pasos de aquí está Sephora, cuyo principal aliciente (sino el único, pues Madrid ya tiene varias franquicias) es la firma de cosmética NARS, harto difícil de encontrar en España. En la capital sólo la comerzializan Eskeption y el Corte Inglés de Castellana, a precios bastante más altos que los originales, por lo que son muchas las personas que regresan de Nueva York cargadas de encargos de esta firma de culto entre los amantes de la belleza y la cosmética.

Caminando hacia Bryant Park, una de mis zonas preferidas de la ciudad (en invierno se instala aquí una pista de patinaje y un precioso mercadillo navideño, en verano se llena de neoyorquinos tomando el sol y comiendo o tomándose un descanso mientras consultan internet) topamos con la tienda de la cadena de televisión HBO (1100 Avenue of the Americas, 42nd st & 6th).

Recién inaugurada, es el lugar perfecto para comprar merchandising de algunas series míticas de la cadena como Los Soprano, Roma, The Wire... pero sobre todo de Sexo en Nueva York. Camisetas, pijamas, lencería, llaveros, pósters, bolsos, tazas, bolígrafos... y hasta el famoso bolso de la torre Eiffel que Carrie luce en la película. La tienda de HBO hará las delicias de las adictas a la serie. Yo, como fan declarada, me llevé dos camisetas, una taza de café, un llavero y el libro de la película.


Detrás de Bloomingdale´s, uno de los centros comerciales más famosos (y caros) de la ciudad se encuentra el paraíso de los golosos, Dylan's Candy Bar, un mundo de fantasía construido con gominolas, caramelos, chocolates y chucherías de todas las formas, tamaños, colores, aromas y sabores posibles. No hay golosina que no tengan en esta tienda. Nada más entrar los sentidos se ven colapsados por el impresionante colorido y el dulce aroma de cientos de chucherías: piruletas de mil colores, cristales de azúcar, preciosas cestas de regalo, las famosas jelly beans, ositos de gominola, bolas de chicle de colores...

Es imposible salir de aquí con las manos vacías y un buen dolor de tripa si uno se descuida y se deja llevar por los sentidos. Se puede comprar al peso o en paquetes de regalo personalizados y exclusivos para diferentes ocasiones: cumpleaños, navidades, acción de gracias... Además, las cajitas en las que se venden todos estos dulces son una preciosidad y se pueden reutilizar para guardar cosas. Esta tienda es imprescindible si se viaja con niños pero desde luego recomendabilísima para adultos que aún tienen algo de niños en su interior.

Otra de las tiendas más famosas de Nueva York que no se puede dejar pasar es Victorias's Secret, que cuenta con ocho tiendas en la ciudad. La de al lado del Empire State, en Herald Square (1083 Broadway) es una de las más grandes y completas. Famosa por sus desfiles en los que modelos esculturales lucen como nadie la lencería y la ropa de baño, lo que realmente me atrae de estas tiendas es su línea de cremas Secret Garden.



Más de 10 fragancias presentadas en varios soportes distintos. De aromas deliciosos, textura suave y no demasiado aceitosa, merece la pena aprovechar las atractivas y económicas ofertas (3 por 24 dólares, 5 por 30 dólares y 7 por 35 dólares). Siempre que visito Nueva York me paso por aquí y me llevo mi recarga correspondiente. Las cremas de Victoria's Secret dejan la piel suave y con un olor delicioso que dura muchísimo tiempo, no es excesivamente grasa pero hidrata y alisa la piel; una delicia que por desgracia no llega a España.

A Nueva York sí han llegado Zara y Mango, pero lo cierto es que no aportan nada nuevo por lo que no tiene mucho sentido entrar en estas tiendas. Sí merece la pena, en cambio, darse una vuelta por H&M. Aquí se encuentran prendas que nunca llegan a España. Como todo aquí en Nueva York, las tiendas que esta firma tiene repartidas por la ciudad (dos de ellas en la Quinta Avenida) son enormes y los precios son algo más baratos que en nuestro país. En primavera del año que viene se abrirá el primer TopShop en la zona del Soho que promete ser todo un éxito.

Ropa tipo inditex pero a precios algo más elevados en la archiconocida Abercrombie & Ficth. Una firma orientada a un público adolescente y veinteañero que ofrece ropa sport y casual siguiendo las últimas tendencias de la moda. Luz tenue, música disco a un volumen ensordecedor, enormes probadores, depentientes guapísimos... un horror de tienda que congrega a cientos de turistas. Merece la pena, sin embargo, echar un vistazo a la entrada de la tienda que tienen en la Quinta Avenida. La firma se caracteriza por una publicidad con claros tintes sexuales y dentro de su línea trata de atraer a las multitudes (y lo consigue) colocando en la puerta a varios modelos de escándalo sin camiseta, ídolos de las jovencitas y la comunidad gay, de aspecto aniñado y con unos pectorales asombrosos. Curioso...


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