La Revoltosa, el paraíso de las telas (by Garcy)

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Escrita por el 1 de abril de 2009. En Reportajes.

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25 de noviembre de 1897, el teatro Apolo de Madrid a rebosar y gran expectación entre el público asistente para ver a la soprano Isabel Brú y al tenor Emilio Mesejo en los papeles protagonistas de La Revoltosa. Este sainete lírico con libreto de Jose López Silva y Carlos Fernández Shaw y música de Ruperto Chapí se iba a convertir a partir de aquella noche en una de las zarzuelas más populares de nuestro género chico. El ambiente profundamente castizo de un patio de vecinos es el marco donde Mari Pepa, la protagonista, una guapa, coqueta e insolente chulapa madrileña, tiene revueltos a todos los hombres de la vecindad y enfadadas a todas las mujeres. Tras muchos malentendidos y trifulcas acaba triunfando el amor y Mari Pepa termina en brazos de su prometido Felipe.

La Revoltosa es también el nombre de una de las tiendas de telas más castizas de Madrid, una de esas de barrio de toda la vida a la que las mujeres del Madrid de mediados de siglo iban a comprar los trapitos para hacerse sus vestidos. Durante buena parte del siglo XX La Revoltosa ha surtido de telas a miles de madrileñas y en los últimos años era ya todo un referente entre diseñadores y artesanos de la capital que corrían hasta aquí para encontrar materiales para sus creaciones.
Juan Sampelayo (1910-1990), el último cronista oficial de la Villa de Madrid y una de las plumas más finas, satíricas y enamoradas de la capital, uno de los grandes del periodismo español de la primera mitad del siglo pasado, dedicaba hace ya muchos años a La Revoltosa y su enorme variedad de telas unas bellísimas palabras en un conocido periódico; su crónica, en un castellano que hoy ya se nos hace extraño, no tiene desperdicio.
Para las damas

“En pleno corazón castizo madrileño, en pleno ramoniano Rastro -Plaza General Vara del Rey-, allí por donde ella, a Mari Pepa La Revoltosa me refiero, está ya hace un “porción” de años esta tiendecita estrecha como un tranvía de aquellos de cinco céntimos de Sol a la Fuencilla [...]. A buen seguro que si “La Revoltosa” fuera del 1897, que Mari Pepa y Soledad y Gorgonia, la una novia de Atenedoro y la otra mujer de Candido, hubieran ido más de una mañana dejando a sus hombres metidos en una partida de mús y unas copas a ver los retales y las gangas que allí hay. Dicen que allí hay de todo como en botica, pues bien lo mismito se encuentra una con una seda natural “made in Italia”, que un “chantung”, que una lanilla para un traje de sastre, que un percel por si hay gusto de hacerse un traje de éste y bajar si se encuentra a una verbena. De todo en perchas y en montones que ellas las Mari-Pepas y las Encarnas, las Soledades y echen ustedes nombres del santoral femenino, del 78 bajan con igual devoción que a una verbena de la Paloma, que también queda cerca, a buscar un corte aparente. Algo que viene de los mejores modistos de esta Corte y de otras, de París o de Milán. Allí están dándose las unas a las otras consejos, “En aquel montón había un verde muy bonito”, “Mira allí chica que había como para una falda”. Y esto en muy pocos metros cuadrados los de la tiendecita que eso si los domingos y las fiestas de guardar cuando el Rastro se pone de gala si es que los politizantes no lo estropean saca a la calle sedas, lanas, crespones, y para que bajo las caricias del buen padre Febo -que se entiende que es el Sol- ellas busquen la ganga con más afán que don Colón -Cristóbal- buscaba en 1492 las Américas, en tanto sus acompañantes toman el sol, fuman un cigarro y ven el mujerío. Tres cosas que no están mal, vamos digo yo” -Juan SAMPELAYO


Desde hace unos meses La Revoltosa ha vuelto a cobrar vida de manos del joven diseñador madrileño Garcy, de la firma Con2Tijeras. Tras más de medio siglo de trabajo, Jose Luis, su antiguo dueño, había decidido echar el cierre. La Revoltosa era uno de los mayores proveedores textiles de Con2Tijeras, y tras muchos años y muchas compras había entablado una relación de confianza con el dueño. “Nosotros éramos de los pocos que bajábamos al almacén, hasta que no le hacías un par de pedidos contundentes no podías bajar”. Una de esas veces que bajó al almacén Jose Luis le advirtió que podía ser la última.


Garcy no lo pensó demasiado y decidió quedarse con el almacén y con todas las telas. Actualmente la tienda permanece ya cerrada y él ha alquilado el almacén y ha comprado todas las telas que había dentro. Desde que se enteró del posible cierre su cabeza no dejaba de darle vueltas a la posibilidad de continuar él con el negocio y lo cierto es que todo cuadraba e iba encajando como en un puzzle, ante lo que parecía una locura el joven diseñador siguió su corazón y la intuición, “La Revoltosa me estaba diciendo que sí”.


Garcy pone las telas a disposición de todo el que quiera venir a echar un ojo al almacén del sótano, sólo es necesario pedir cita, pues el almacén no tiene horario de tienda. “Aquí hay todo lo que uno se pueda imaginar…”. Hay lo que uno quiera, cualquier cosa, cualquier tejido, si quieres una seda, si quieres un lino, un forro, un raso, un piqué, un calado… todo. Hay pana, hay tela de abrigo, hay loneta, hay polipiel… Es cierto que hay telas de las que hay más que de otras, pero haber hay de todo. Aquí hay que venir a encontrar, no a buscar. “Aquí venirte a buscar mal. Tú aquí ven, empieza a ver y empieza a encontrar, porque tela que te cuadre vas a encontrar. Ahora como vengas buscando algo…”.


En este momento Garcy está ordenando las telas, aunque estima que el proceso puede durar varios años. En el almacén hay más de 80.000 metros de tejido y en un cálculo aproximado ha contabilizado unos 10.000 rollos de tela. Actualmente se puede ir con cita previa a comprar telas, a buscar y rebuscar. Pero además, con el tiempo, se podrán mirar las telas a través de internet que estarán clasificadas por tejidos: puntos, lanas, telas de verano, algodones finos… para facilitar el proceso de búsqueda.

En cuanto a precios también hay de todo, hay muchas que se venden a precio de ganga, desde 1€ el metro de ancho sencillo (70-90 cm) 2€ el doble de ancho, hasta algunas que se venderán a precio de oro, ya que es lo que son, piezas de hace 30 años conservadas en perfecto estado con una forma de fabricación que ahora no se encuentra en ningún proveedor; con las auténticas rallas que han estado tanto de moda, patas de gallo, panas, linos, lanas, algodones, cenfas… También hay muchos retales, ideales para los que hacen complementos. “Para saber lo que hay tienes que venir a verlo en persona, a mi me resulta imposible describirlo”.

Este paraíso de telas que es la Revoltosa está ubicado en pleno Rastro, en uno de los barrios más castizos de la ciudad que aún conserva gran parte de su encanto, tiendas de ultramarinos, mercerías, ferreterías, antigüedades, ropa secándose al sol en los balcones, vecinos que charlan en la puerta de sus casas, como antaño, todo este pedazo de historia madrileña se conserva casi intacta en esta barrio y en la plaza Vara del Rey. Estoy segura de que su antiguo dueño puede descansar tranquilo pues ha encontrado a un más que digno sucesor, apasionado de su trabajo y enamorado de las telas, fiel guardián de esta fortaleza casi centenaria.

ACTUALIZACIÓN FEBRERO 2012:  La Revoltosa acaba de abrir un espacio de venta directa al público en la calle López de Silva nº3, muy cerca del Metro La Latina y de la antigua tienda. Mercería, taller de arreglos, venta de telas, outlet, objetos curiosos… un rincón para perderse una y otra vez!

Además, puedes informarte de todas sus novedades en www.tejidoslarevoltosa.com



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