Lo mejor de Cibeles Madrid Fashion Week 2010

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Escrita por el 24 de febrero de 2010. En Reportajes.

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.La 51ª edición de Cibeles Madrid Fashion Week llegó ayer martes 23 de febrero a su fin tras acoger durante seis días consecutivos las colecciones de otoño-invierno 2010-2011 de los mejores diseñadores de moda nacional.

El domingo nos sorprendía Ana Locking con Spinning Destiny, una colección cuyo indiscutible protagonista es el color. La tendencia a asociar la temporada de invierno con colores neutros y apagados quedó drásticamente rota por la explosión de vivos colores que la diseñadora hizo desfilar por la pasarela. Azul malaquita, verde esmeralda y púrpura son solo algunas de las muchas tonalidades que crean una paleta multicolor en un puzzle de piezas que se juntan sin mezclarse. La colección, inspirada en el clásico juego infantil del pintoyo (en el que se lanzan al azar las pinturas y el azar se encarga de mezclarlas a su  antojo en forma de giro centrífugo), es una reflexión sobre el destino y la libertad de decisión humana. Sin duda, una de sus mejores colecciones hasta la fecha, con deliciosas prendas coloristas en tejidos crepe, satín de seda, gabardina y paño de lana.

Y del lunes rescatamos la propuesta de Davidelfín. Desde que le vi desfilar el pasado septiembre en Nueva York tengo que reconocer que siento debilidad por el malagueño. Después de mostrar por tercera vez consecutiva sus propuestas en la capital de la moda americana, David regresó a Madrid tras varios años de ausencia con Backstage, una colección en la que continúa explorando su mundo interior y trasladándolo a la tela. Jugando con la psicología del color (el poder del negro, la contradicción del amarillo intenso, la agresividad del rosa fucsia… ) y a través de sus recurrentes asimetrías y  desplazamiento de costuras, David transmite sus emociones, pasiones, miedos y obsesiones en cada una de las prendas que diseña. 

Tras varias jornadas dedicadas a los diseñadores consagrados, el martes pudimos disfrutar de la frescura y el aire renovado de nuestros talentos emergentes. Por la mañana tuvo lugar uno de los desfiles más emotivos, bonitos y especiales que he tenido el placer de contemplar, el de Ion Fiz, que celebró de la mejor manera posible su retornos tras una larga ausencia de la pasarela madrileña. Con My Way el bilbaíno rinde su particular homenaje a grandes mujeres de la historia, Paloma Picasso, Lee Miller, Leonora Carrington, Diana Vreeland…a través de la reinterpretación de los clásicos de la alta costura. Lana, seda, algodón y alpaca en formas cercanas al cuerpo, que marcan delicadamente la silueta femenina con una paleta de colores oscila entre los crudos, chocolates y tostados hasta los rosas, verdes, grises y negros. Toda una lección de diseño y moda.

Maravillosa también su estrecha colaboración con Marta de El jardín de Lulaila, que realizó para la ocasión unos soberbios tocados, así como broches y otros complementos. Las gradas vibraron con la emoción y no fueron pocos los que dejaron escapar una lagrimilla, cuando no un auténtico llanto de emoción, como Raquel Sánchez Silva o Espido Freire desde el front-row.

Su compañera de desfile María Escoté era una de las grandes esperadas del día con su debut en la pasarela grande de Cibeles. Tras cuatro ediciones triunfando en Ego todo apuntaba a su definitivo salto y así ha sido. Acostumbrados como estamos a sus colecciones de estilo lady y pin-up, basadas en corsés, encajes y ajustadísimas faldas de tubo que realzan la silueta femenina… debo reconocer que mi primera reacción ante Fire Walk with Me fue de desilusión. Repasando con calma su propuesta, sin embargo, me reconcilio definitivamente con ella y disfruto de sus prendas más rockeras y canallas de colores intensos, con predominancia del rojo sangre, y reminiscencias de esa América profunda que nos enseñó David Lynch en Twin Peaks.

El segundo de los desfiles dobles de la mañana corrió a cargo de María Barros y Teresa Helbig. En la tercera colección que presenta en Cibeles la gallega sigue fiel a su estilo elegante y femenino, en prendas donde el trabajo del detalle en pliegues y volúmenes cobra especial relevancia. Aunque sigue trabajando sobre las mismas bases y en apariencia puede parecer más de lo mismo, la madurez de la joven diseñadora se aprecia si se repasan sus distintas propuestas de colección. La María Barros de Maiólica (inspirada en las muñecas de porcelana francesas e inglesas de los años 30 reinterpretadas desde una óptica contemporánea) no solo ha evolucionado en sus creaciones sino que ha aprendido a encajar todas las piezas necesarias para hacer un desfile redondo. Sonre la pasarela una mujer femenina, misteriosamente delicada, casi peligrosa, que se viste de sedas, tules, organzas y algodones en un contraste blanco y negro solo roto por uns gotas de rojo sangre.

La también esperadísima Teresa Helbig no defraudó al expectante público que se rindió a sus prendas delicadas, vaporosas y muy bien trabajadas. A mí sin embargo no consiguió enamorarme salvo con sus vestidos de maravillosos tules de seda natural. Esperaba más fuerza en su debut cibelino. La catalana recreó en la elegancia de los años 20, 30 y 40 utilizando tejidos como el ante, el tul, las gasas de chiffon, el cachemire y el crepe de seda natural. Nos mostró prendas muy poco invernales, sutiles, ligeras y sensuales combinadas con técnicas artesanales como la soutache, hojas de organza quemadas a mano, bordados a base de canutillos de plata… en una paleta de colores rosa talco, verde Deco, plata vieja, negro y nude.
El broche de oro lo puso, como ya es habitual, el inigualable Carlos Díez. Amado y odiado a partes iguales, se ha ido ganando mi afecto con cada nueva colección. Carlos Díez se toma la moda con humor y sus desfiles aportan esa dosis de desenfado y transgreión que Cibeles necesita. Me encantó su colección Güifaras, con prendas en paños de lana, loneta de algodón, franela, nylon, cheviot, polipiel y punto.  Sobre la pasarela cuatro colores: blanco, negro gris y plata y estampados de pata de gallo y calaveras en prendas de formas amplias y envolventes. Imposible no reparar en el calzado, unas converse con plataforma-tacón de vértigo, y en las divertidas mochilas XXL. Me encandilaron las prendas futuristas que convertían a los modelos en curiosos astronautas y el juego de despiste andrógino provocado por los pasamontañas que cubrían las caras de l@s modelos y que hacían difícil distinguir si se trataban de hombres o mujeres.

Llegaba a su fin así una edición más de la pasarela madrileña que ha estado cargada de novedades, entre ellas el reconocimiento oficial de la labor del blog de moda como un medio de información válido e interesante. En septiembre Cibeles Madrid Fashion Week volverá a abrir sus puertas para mostrar lo que será tendencia el verano del 2011 y Con dos bolsas en cada mano espera estar allí para analizar todo lo que suceda.


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