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El martes 24 de febrero a las 12h de la mañana la joven diseñadora gallega María Barros debutaba en Cibeles Fashion Week y lo hacía presentando una colección, Loïe, fascinante y llena de exquisitos detalles. Sin embargo, no era para María la primera vez sobre una pasarela, joven pero con una importante carrera a sus espaldas en el mundo de la moda, la gallega ha paseado sus colecciones por Gaudí y Milán. María Barros es una de las jóvenes promesas con más proyección de futuro dentro del panorama nacional de la moda.


María Barros nació en A Coruña en 1980. Desde muy pequeña tuvo una clara vocación por lo artí­stico y su gran pasión por el diseño de moda la llevó a trasladarse a Madrid a estudiar en el Istituto Europeo de Diseño, estudios que compaginó con formación profesional en firmas como Modesto Lomba y Cadena. En el año 2000 decidió viajar a Milán para continuar sus estudios y allí realizó su tesis fin de carrera bajo la supervisión de Franca Sozzani, directora de Vogue Italia. La colección que mostró en su tesis fue seleccionada por Wella Labocos Italia para desfilar en Milán.

En 2001 y con sólo 21 años, María Barros gana el premio Moët & Chandon Young Fashion Award en colaboración con la Camera Nazionale della Moda Italiana, lo que le permite presentar su colección De la Naturaleza al Arte en la Semana de la Moda de Milán. Continúa su trayectoria laboral con Pupi Solari en Milán, y se incorpora más tarde al equipo creativo de Roberto Cavalli en Florencia. A su regreso a España y tras vivir de cerca el funcionamiento de diversas firmas de moda decide dedicar toda su energí­a y creatividad su propia firma, que crea en abril del año 2003.

Desde entonces ella diseña, supervisa y dirige sus propias colecciones de moda. Su presencia en la Semana de la Moda de Milán comienza a ser constante, así como su expansión internacional. A lo largo de los diversos desfiles que realiza en la ciudad italiana, María Barros cuenta con el apoyo y colaboración de diversas empresas de la talla de Swarovski, Helena Rubinstein, L’Oreal o Sergio Rossi. Participa también de forma paralela en la Pasarela Gaudí en Barcelona, donde presenta sus colecciones durante cuatro temporadas consecutivas.

Con una impresionante trayectoria profesional sin haber cumplido los treinta años, María Barros se perfila como una de las diseñadoras emergentes más interesantes de nuestro país. Estilo, elegancia y un gran sentido estético son los rasgos de la joven gallega que gracias a su excepcional capacidad para el patronaje y la costura diseña prendas que se acercan a la elaboración de la alta costura y que le permiten posicionar su firma entre la moda de gama más alta. Sus creaciones huyen de modas y tendencias, las suyas son prendas atemporales, que temporada tras temporada conservan la misma belleza y actualidad. El Romanticismo, el Barroco y el Renacimiento son épocas en las que María Barros se inspira para diseñaar sus diferentes colecciones, tomando lo más destacado de la estética de cada una para adaptarlo a su visión particular de la moda y la mujer.

Muy apasionada e intuitiva, María Barros reconoce que diseña lo que le gusta, siguiendo sus instintos y sus pasiones, en un proceso de creación más emocional que racional. Raso, seda, organzas y gasas son sus materiales favoritos en todas sus colecciones, en las que el punto no tiene cabida. Prefiere los tejido lisos a los estampados pues le otorgan más oportunidad en costura y para trabajar la prenda. A María le gusta trabajar el tejido en sí mismo, llenándolo de pequeños detalles, que requieren fijarse para verlos. Sus colores fetiche, el blanco y el negro, y una paleta de tonalidades que va desde el azul klein y el pistacho, al rosa y el naranja eléctrico. Su prenda estrella son los vestidos, elegantes, coquetos y muy femeninos, aunque sus trabajos de costura más espectaculares se pueden apreciar en gabardinas y abrigos para los que utiliza sobre todo los tonos nude y el negro.

La ropa de María Barros se vende en Italia y Arabia Saudí. En España se puede encontrar en puntos de venta en Galicia, Valencia, Zaragoza y Madrid. Su próximo objetivo es introducirse en Estados Unidos y Asia. En su showroom de la calle Villanueva, en Madrid, María diseña y confecciona trajes a medida. María Barros Atelier nace de su necesidad de crear piezas técnicas, elaboradas milimétricamente sobre el cuerpo. Con un grado de exigencia muy alto, a su Atelier acuden clientas que buscan elegantes vestidos exclusivos, fundamentalmente novias. Patrones exquisitos desligados del Fashion System y que destacan la fuerza y personalidad propia de cada mujer. Su capacidad técnica y creativa le permite afrontar cada traje como un nuevo reto.

Desde que presentara su primera colección hasta hoy, María Barros ha seguido una trayectoria ascendente, avanzando con decisión y firmeza, alejada de la parte más frívola y superficial de la moda. A caballo entre su taller de A Coruña y su showroom en Madrid, la suya es una historia de trabajo y esfuerzo continuados, de un talento especial y una destacadísima capacidad para apreciar y crear belleza. Sus diseños tienen un aire clásico y muy femenino, son prendas sugerentes y delicadas, de patrones impecables y detalles exquisitos que entienden a una mujer distinguida, con clase y segura de sí misma. La joven diseñadora trabaja todas sus prendas de forma muy artesanal, con costuras complejas elaboradas a mano que dan a las prendas una calidad insuperable.

En su colección número 9, del pasado otoño-invierno 2008/09, María Barros quiso reinventarse a sí misma reinterpretando sus pasadas colecciones desde una visión actual. Se basó para ello en la unión de diferentes texturas y en la elaboración de estructuras sobre tejidos nobles como la seda, el terciopelo o el algodón, creando formas estudiadas y cuidadas. La abundancia de pliegues junto con la riqueza de fruncidos y volúmenes hechos a mano continúa siendo uno de sus sellos personales más espectaculares y la combinación blanco/negro se mantiene como una de sus características básicas, a la que se unen ligeras pinceladas verdes y doradas. María Barros tiene un gusto exquisito y cuida todo lo que hace hasta el más mínimo detalle, no sólo en lo que a las prendas en cuestión se refiere sino en todo lo que rodea la firma. Sólo hay que ver sus catálogos con el fotógrafo Paco Peregrín, uno de los mejores del país; espectaculares.


Para la colección primavera-verano 2009, la nº10, María Barros continúa trabajando con pliegues y volúmenes sobre tonos planos, rasgo característico de su firma, un sello de identidad que afianza en cada nueva colección pero que a su vez renueva y reinventa en sus múltiples posibilidades de color, elegancia y encanto. Una colección hecha en tonos suaves e intensos que evocan los matices de la primavera, del renacer de la naturaleza en telas ligeras, sedas y algodones, que transmiten un estilo lleno movimiento y frescura.

Lejos de ceñirse a una sola línea de trabajo, María Barros no ha dejado de participar en proyectos interesantes de forma paralela a la creación de moda. Así, en el año 2008 diseña la colección de mobiliario Couture para Jacinto Usán tapizando los clásicos de la firma. Una espléndida colección de sillas, sillones y sofás que aúna artesanía, tradición y alta calidad transmitiendo los elementos propios de su diseño de moda al interiorismo. La diseñadora creó una pieza por cada una de las prendas de su colección, utilizando incluso el mismo tejido. María Barros quedó fascinada con la experiencia “Fue como vestir la madera”.


La armonía cromática de los tejidos y materiales, en rojo, blanco y negro, junto con la simetría y el equilibrio, crean una sofisticada y cuidada colección. El sinuoso movimiento de las formas establece una perfecta proporción entre las diferentes piezas. Evocando la plenitud del Renacimiento María Barros utilizó materiales nobles que definen piezas únicas: terciopelo, seda y madera. La exquisita selección de tejidos trabajados con delicados detalles completan el conjunto de componentes de una colección rica e íntegra que logra vestir espacios. Pliegues, lazos y cuidadas costuras se entrelazan para dotar a la colección de un sentido de fusión, elegancia y juego de volúmenes.


La vida del mobiliario que María Barros diseñó para Jacinto Usán no terminó aquí. En la última edición de Cibeles Fashion Week la silla vionette de la colección Couture fue la gran protagonista del espacio de Grey Goose, el Kissing Room de la Pasarela Cibeles. Vestida esta vez de terciopelo de seda plata y blanco, decoró el emblematico salón donde celebraron sus colecciones todos los grandes de la moda española. Las sillas de María Barros lucían excepcionales en este espacio lleno de glamour y elegancia en el que periodistas, diseñadores e invitados disfrutaban de un cocktail tras cada desfile.

Continuando con su tónica de colaboraciones externas María Barros ha acompañado con sus diseños de moda la producción de la nueva campaña de la firma joyera Carrera y Carrera, De Luces, inspirada en el mundo de la tauromaquia. Sedas en colores ardientes, camisas negras y blancas trabajadas de forma artesanal, cortes geométricos bien definidos, crean una atmósfera de elegancia y fuerza que capta a la perfección el sentir de la colección de joyas. La top model Almudena Fernández y el diestro Eugenio de Mora fueron los protagonistas de excepción del refinado catálogo de esta producción exclusiva que lleva las piezas más emblemáticas de la colección al taller del sastre, ese lugar donde telas y bordados cobran vida.

María Barrios debutaba en Cibeles con su undécima colección Loïe, una propuesta romántica y femenina en la que la danza y la luz son protagonistas. Soberbia María sobre la pasarela, en la que brillaron con luz propia los abrigos y gabardinas con cuellos barrocos y los vestidos cortos tipo globo y largos de espalda descubierta en seda rosa palo. Un homenaje a la bailarina americana Loïe Fuller, exponente del Art Noveau, reinterpretada por la óptica de la diseñadora gallega en una clara evocación de la naturaleza, con detalles de mariposas y hadas. Colores pasteles en gasas, sedas y terciopelos, tejidos que flotan en un juego de contrastes con el negro y el azul eléctrico. Una genial puesta en escena que se vio muy bien respaldada por las sólidas propuestas de la diseñadora, maestra en la costura.


María Barros estuvo acompañada de dos diseñadoras de joyas y complementos: Marta Ortiz de Zarate -que trabaja bajo la firma El jardín de Lulaila y comparte showroom con la diseñadora desde el pasado año-, confeccionó varias piezas que lucieron espectaculares en muchas de las prendas. Cadenas y cristal para chaquetas y vestidos, y vistosísimas plumas coom adornos para los zapatos, que se convirtieron en grandes protagonistas del desfile; y Lucía Canabal Pérez, que creó para la ocasión unas mariposas etéreas definidas por citrinos y cuarzos rosa combinados con una madre perla con forma redondeada, y una serie de hadas de tela con piedras semipreciosas. El cuidadísimo trabajo de ambas puso el broche de oro a una colección que maravilló al público.

El paso de María Barros por Cibeles Fashion Week dejó claro que la diseñadora tiene un prometedor futuro en el mundo de la moda y que su excepcional manejo de la costura puede llevarla no sólo a convertirse en una figura de presencia indiscutible en esta pasarela sino en pasarelas internacionales. Su ropa, elegante y estilosa como su propia creadora, es el reflejo de un gusto sublime, elegante y muy femenino y de una forma de entender la moda muy íntima y personal. Muy grande María Barros, que avanza con paso firme y seguro por esa senda del triunfo que conduce a lo más alto.
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